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por Cumlaude Lab
El dolor menstrual es muy frecuente, pero eso no significa que tengas que resignarte a pasar varios días al mes con molestias.
Dolor en el bajo vientre, espasmos, hinchazón, cansancio o una mayor sensibilidad pueden aparecer durante la menstruación. De hecho, el 71 % de las mujeres sufre molestias menstruales todos o casi todos los meses.
Pero no todo el dolor menstrual es igual. Entender por qué aparece, saber cómo podemos aliviarlo y, sobre todo, reconocer cuándo deja de ser una molestia puntual es importante para cuidar nuestra salud.
El dolor menstrual, también conocido como dismenorrea, suele manifestarse en forma de dolor o calambres en la parte baja del abdomen.
Durante la menstruación pueden producirse contracciones y espasmos uterinos que contribuyen a la aparición del dolor. Además, pueden aparecer otros síntomas como hinchazón abdominal, fatiga, inflamación o una mayor sensibilidad.
La intensidad puede ser muy diferente de una persona a otra. Para algunas, supone una molestia llevadera; para otras, puede llegar a interferir en actividades cotidianas.
Que el dolor menstrual sea frecuente no significa que debamos normalizar un dolor incapacitante.
Presta especial atención cuando el dolor es muy intenso, empeora progresivamente o afecta de forma importante a tu calidad de vida.
Algunas señales que conviene consultar con un profesional sanitario son:
No existe una única forma de abordar las molestias. El calor, determinadas tecnologías para modular el dolor y el cuidado de nuestros hábitos pueden formar parte de un enfoque más completo.
1. Aplica calor en la zona abdominal
El calor puede favorecer la relajación de la musculatura uterina y abdominal y ayudar a reducir los espasmos.
Una opción es Menstrual Tech, un dispositivo reutilizable que combina calor terapéutico de hasta 43 ºC y tecnología TENS. Ambas tecnologías pueden utilizarse de forma conjunta o por separado.
La tecnología TENS o estimulación eléctrica nerviosa transcutánea utiliza impulsos eléctricos de baja intensidad que modulan la estimulación nerviosa y reducen la señal del dolor.
Menstrual Tech está especialmente indicado para el dolor menstrual moderado o intenso y puede ser una opción para mujeres que no quieren o no pueden tomar antiinflamatorios.
¿Cómo se utiliza?
Se aplica sobre la zona abdominal al inicio del dolor, ajustando progresivamente la intensidad hasta lograr un nivel confortable. Está diseñado para utilizarse en sesiones de 15 minutos, un máximo de dos veces al día. Es importante consultar siempre las instrucciones de uso y tener en cuenta sus precauciones de seguridad.
2. Mira más allá del momento en el que aparece el dolor
Cuando hablamos de bienestar pélvico, podemos adoptar una mirada más amplia.
Durante años, el dolor menstrual y pélvico se ha relacionado principalmente con factores hormonales. Sin embargo, actualmente también se está estudiando el papel que pueden desempeñar otros factores, como la microbiota.
Muchas mujeres con dolor pélvico crónico y alteraciones ginecológicas inflamatorias tienen desequilibrios de la microbiota, conocido también como disbiosis.
En este contexto, Endopelv es un complemento alimenticio que combina cuatro cepas probióticas y PEA fitosomada, además de vitaminas C, E, D y B6 y zinc.
Su formulación se plantea desde un enfoque de bienestar pélvico femenino, microbiota y permeabilidad intestinal.
3. Cuida también tu alimentación
La alimentación también puede formar parte de este enfoque integral.
Una dieta basada en alimentos frescos y mínimamente procesados puede ayudar a reducir factores que favorecen la inflamación y contribuir al bienestar intestinal y pélvico.
Algunas pautas que puedes incorporar a tu día a día son:
Cada menstruación es diferente. Por eso, cuidar el dolor menstrual no consiste únicamente en esperar a que pase, sino también en escuchar nuestro cuerpo y encontrar las herramientas que mejor se adapten a nuestras necesidades.
El calor, la tecnología TENS, la alimentación y el cuidado del bienestar pélvico pueden formar parte de ese abordaje. Pero si el dolor es intenso, persiste, empeora con el tiempo o condiciona tu trabajo, tus estudios, tus relaciones o tu vida cotidiana, consulta con un profesional sanitario para conocer qué puede haber detrás.