• Frutos rojos (arándanos, fresas, frambuesas): Ricas en vitaminas como la vitamina C y en antioxidantes. Fortalecen las defensas y ayudan a reducir la inflamación.
  • Cítricos (naranjas, limones, pomelos): Esencial su consumo para una alimentación rica en antioxidantes. Su alta concentración de vitamina C es esencial para la producción y el funcionamiento de los glóbulos blancos, primordiales para combatir infecciones.
  • Semillas de calabaza: Ofrecen zinc, que ayuda a mantener el sistema inmunológico al reforzar la función de los glóbulos blancos y la comunicación celular.
  • Legumbres (lentejas, garbanzos, alubias): Proveen no solo zinc, sino también fibra, un nutriente esencial que sustenta una microbiota intestinal saludable, vinculada a un buen funcionamiento del sistema inmunitario.
  • Ajo y cebollas: Estos alimentos para el sistema inmunológico contienen compuestos que pueden estimular los glóbulos blancos y actúan como prebióticos para nutrir bacterias beneficiosas.
  • Yogures, kéfir y alimentos fermentados: Son ricos en probióticos que refuerzan tanto la salud intestinal como vaginal, manteniendo un equilibrio adecuado del pH en la microbiota vaginal.
  • Uso de antibióticos: Estos medicamentos, aunque a veces necesarios, no solo destruyen las bacterias causantes de enfermedades, sino también aquellas que son vitales para nuestra salud inmunológica y vaginal.
  • Cambios hormonales: Fluctuaciones hormonales, como las que ocurren durante el ciclo menstrual, embarazo, o menopausia, pueden alterar la composición de la microbiota vaginal.
  • Dieta inadecuada: El consumo de alimentos altos en azúcares y bajos en fibras puede favorecer el crecimiento de bacterias y levaduras no beneficiosas.