Preservación de la fertilidad: lo que debes saber

Posponer la paternidad o maternidad es cada vez más común, pero la edad sigue siendo el factor clave que afecta la fertilidad. Gracias a los avances médicos, hoy es posible conservar óvulos, espermatozoides, embriones o tejido reproductivo para aumentar las probabilidades de tener hijos en el futuro.

¿Para quién está pensada?

La preservación de la fertilidad es una opción para:

  • Personas conscientes del impacto de la edad en la fertilidad.

  • Mujeres con baja reserva ovárica o antecedentes familiares de insuficiencia ovárica prematura.

  • Pacientes que recibirán tratamientos que pueden afectar la fertilidad (quimio, radio, cirugías).

  • Miembros de las fuerzas armadas o personas en riesgo de lesiones graves.

  • Personas que planean una reasignación de género.

  • Hombres con baja calidad espermática o que desean asegurar su fertilidad.

La edad importa… en hombres y mujeres

En las mujeres, la calidad y cantidad de óvulos disminuye después de los 35 años y más drásticamente después de los 40. En los hombres, la calidad del esperma y la función testicular también decaen con la edad, lo que aumenta el riesgo de problemas genéticos. Por eso, muchas personas deciden congelar sus gametos en la etapa de mayor calidad reproductiva.

¿Cómo funciona?

  • Congelación de óvulos: implica estimulación hormonal, extracción bajo sedación y almacenamiento a bajas temperaturas.

  • Congelación de esperma: proceso sencillo mediante muestra o, en algunos casos, extracción quirúrgica.

  • Congelación de tejido reproductivo: opción menos común, útil en pacientes jóvenes o con cáncer.

Mitos y realidades

  • Mito: congelar óvulos daña la fertilidad.
    Realidad: solo se recuperan óvulos que se perderían de forma natural.

  • Mito: garantiza hijos en el futuro.
    Realidad: aumenta las probabilidades, pero no las asegura.

  • Mito: es menos seguro para el bebé.
    Realidad: no hay evidencia de mayores riesgos, y usar óvulos/espermatozoides jóvenes puede reducir problemas genéticos.

La preservación de la fertilidad no es una garantía, pero sí una herramienta valiosa para quienes desean decidir el momento adecuado para formar una familia.