¿Cuántas veces has sentido molestias ahí abajo y has pensado “igual es que no me estoy limpiando bien”? O peor aún, ¿te has sentido culpable por tener una infección y no saber ni de dónde ha salido? Pues amiga, hoy venimos a desmontar mitos: NO, las infecciones vaginales no tienen que ver con una mala higiene.
Lo que sí tiene mucho que ver es la etapa de vida en la que estás. En la perimenopausia, el cuerpo cambia, y con él también cambia nuestra microbiota vaginal, el pH y nuestra capacidad de defensa frente a infecciones. Esto hace que cosas que antes no nos pasaban, ahora sí. Y no, no es culpa tuya, ni de la ducha, ni de la ropa interior que llevas.
En este artículo, te resumimos los principales aprendizajes del nuevo episodio del podcast de Planeta V, con la ayuda de dos ginecólogas expertas: la Dra. Mercedes Herrero y la Dra. Sofía Fournier.
¿Por qué tenemos más infecciones en la perimenopausia?
Una palabra: estrógenos. Cuando empiezan a bajar, también lo hacen las bacterias buenas que nos protegen, y aparecen otras que no nos interesan tanto. La mucosa vaginal se vuelve más fina, hay más sequedad y menos defensa natural. Si a esto le sumamos el estrés, el uso de salvaslips, la ropa interior sintética o ciertos hábitos de higiene… el cóctel está servido.
¿Qué tiene que ver el sexo?
Mucho más de lo que pensamos. Si después de mantener relaciones sexuales tienes infecciones (como cistitis), no estás sola. Las llamadas cistitis postcoitales son muy frecuentes, sobre todo porque la uretra femenina es más corta. 2 consejos simplez pero potentes: hacer pis después del sexo. Ayuda a evitar que las bacterias entren y se queden. Utiliza Prebiotic Lube, el lubricante íntimo que previene molestias íntimas e infecciones post coitales.
Probióticos, prebióticos y cómo ayudan
-
Probióticos: Son bacterias buenas que deberíamos tener en la vagina. Nos ayudan a regenerar la flora y a mantener un entorno sano.
-
Prebióticos: Son el alimento de esas bacterias buenas, para que crezcan y se mantengan.
Durante esta etapa, productos como óvulos vaginales prebióticos, sprays vulvares o aceites hidratantes pueden ser grandes aliados, sobre todo si hay sequedad, picor o molestias.
¿Cómo sé si tengo candidiasis o vaginosis?
A veces, lo que parece una infección es otra. Saber diferenciar es clave:
-
Candidiasis: Flujo blanco como yogur, picor intenso, sensación de irritación.
-
Vaginosis: Flujo grisáceo y fino, con olor fuerte (a veces a pescado), pero sin tanto picor.
Ambas se tratan diferente, así que si tienes dudas, lo mejor es consultar con un profesional.
Tips para prevenir la candidiasis (y otras infecciones)
-
Reduce los azúcares y carbohidratos (¡sí, incluso la kombucha si eres propensa!).
-
Usa ropa interior de algodón y evita que esté húmeda.
-
No te obsesiones con la higiene: lavarse en exceso también puede alterar tu flora.
-
Elige geles íntimos con pH ácido (4,5). Los jabones convencionales suelen ser más básicos y pueden eliminar nuestras bacterias buenas.
¿Antibióticos? Ojo con ellos
Muchas veces tomamos antibióticos para infecciones urinarias, pero esto puede hacer que aparezca una candidiasis justo después. ¿La solución? Complementarlo con probióticos, no solo intestinales, también vaginales.
¿Y las ITS? Siguen existiendo (aunque no se hable de ellas)
Desde que tenemos smartphones, las relaciones son más frecuentes, más cortas y con menos miedo. El problema es que eso también ha traído un aumento de las infecciones de transmisión sexual (ITS). El herpes genital, el papiloma y otras ITS siguen siendo una realidad, y a veces se descubren cuando ya es tarde.
No, los vahos no curan. Tampoco las duchas vaginales. Y aunque estemos vacunadas del papiloma, la salud íntima necesita información real y prevención.
En resumen…
Durante la perimenopausia, es normal sentir que nuestro cuerpo ha cambiado. Pero lo importante es entender qué está pasando y qué podemos hacer para cuidarnos. No estás sola en esto.
Recuerda: tu salud íntima merece atención, conocimiento y cariño. 💜
